La Habana Bulliciosas y vibrantes, entre las calles de la ciudad de La Habana se tejen historias que mezclan un suntuoso pasado colonial de exquisitas mansiones y palacetes, leyendas de batallas y héroes revolucionarios, coquetos edificios restaurados y postales decoloradas de muchas otras construcciones semiderruidas que sobreviven al paso del tiempo. Los autos antiguos, de la década del 60 o 70, se mezclan con otros más modernos y entre ellos zigzaguean los coco taxis. Sin carteles publicitarios a la vista (sólo consignas revolucionarias), aquí la mirada del viajero queda libre para atender a los detalles.
La Habana, capital de Cuba, es la ciudad donde la música, el son cubano y la guajira suenan en cada esquina, y donde la gente, como en todo Cuba, está siempre dispuesta a una buena conversación. Desde el Hostel Habana Colina, en Vedado, o desde el Hostel Habana Lido, en el casco antiguo, cada barrio de la ciudad fascina a su modo: el ajetreo de la Habana Vieja, la elegancia de Miramar o el movimiento comercial y cultural de Vedado. Y el Malecón, claro, esa extensa costanera de cara al mar que parece tener vida propia. Hay tanto para ver, para hablar, para comprender.
Por las calles de La Habana Vieja

La Habana Vieja es, sin dudas, el punto de partida para empezar a conocer esta ciudad, sus personajes y su presente fuertemente signado por el pasado. Durante el día, un incesante vaivén de turistas tomándose fotos, preguntando al guía, disfrutando de un mojito resulta el panorama cotidiano de esta parte de la ciudad. Hay calles bonitas y calles desvencijadas. Edificios a los que el plan de restauración del casco viejo los ha beneficiado. Y otros que aún esperan ser hermoseados. Desde el Hostel Habana Lido, el casco viejo de esta ciudad se convierte en un fascinante recorrido para hacer una y otra vez entre detalles que deslumbran: un enorme farol de hierro, una frase grabada en un azulejo, el nombre de una tienda, el patio interno que se deja espiar en algún caserón. Siempre quedará algo por descubrir.
La Plaza de Armas, la Plaza de la Catedral, la Plaza Vieja y la Plaza de la iglesia San Francisco de Asís sirven como ejes para organizar la caminata, tanto como las calles Obispo, Obrapía o Merecaderes, con muchos sitios donde detenerse en su recorrido, por su arquitectura o por los tesoros históricos que guardan dentro: Museo Farmacéutico (Obispo y Mercaderes); el Hotel Ambos Mundos (Obispo 153), el Banco Nacional de Cuba (Obispo 211), la Casa de la Obra Pía (Obrapía 158), la Casa de Africa (Obrapía 157), la Casa de Asia (Mercaderes 111), la Escuela de Talleres, donde recuperar viejos oficios, el Museo del Automóvil, el Museo del Ron Havana Club, la casa de especias aromáticas y medicinales llamada Marco Polo, el Gran Teatro de La Habana, el histórico Hotel Inglaterra y más.
Plaza de Armas
La Plaza de Armas, una posibilidad para empezar a caminar el casco histórico. Es donde se fundó La Habana Vieja. De miércoles a sábados, allí funciona una feria de libros usados. Vale la pena detenerse a curiosear y sobre todo a conversar con los vendedores. Desde allí seguramente podrá ver El Templete, donde se celebró el primer consejo de la ciudad a la sombra de un ceibo. Dicen que si uno da tres vueltas a su alrededor, sus deseos se cumplirán.
Entre los edificios que rodean a esta plaza está el Palacio de los Capitanes Generales, donde funciona el Museo de la Ciudad. Un detalle: la calle que está al frente es de madera. Cuentan que es porque el gobernador que se alojaba en este edificio no quería que los carruajes arruinaran su sueño al golpear los tradicionales adoquines. Otro edificio interesante es el del Palacio del Segundo Cabo, donde funciona un café y una librería. No deje de asomarse a La Tinaja, pequeño local que ofrece agua fresca.
Plaza de la Catedral
Rodeada de edificios construidos en el siglo XVIII y considerada una de las más armoniosas de América latina, la Plaza de la Catedral alberga la Catedral de San Cristóbal de La Habana.
La Bodeguita del Medio
La Bodeguita del Medio está sobre la calle Empedrado. Su fama se debe, esencialmente, a que allí recalaba el escritor Ernest Hemigway para tomarse un clásico mojito. Puede también comer, escuchar a algún dúo o grupo musical y entretenerse con los mensajes que han dejado celebridades y turistas en sus paredes a lo largo de los años.
El Floridita
En el bar El Floridita, Ernest Hemingway pedía uno de sus tragos favoritos: los daikiris. De atmósfera más nocturna, la butaca donde se acomodaba el escritor está acordonada y recuerda su paso con su estatua. Se puede almorzar, cenar o siemplemente tomar un trago y escuchar música. Hotel Ambos Mundos Si es fanático de Hemingway, en la esquina de Obispo y Mercaderes, el hotel Ambos Mundos aún conserva intacta la habitación 511 que el escritor usó en los años 30. La terraza del hotel es ideal para almorzar con una buena vista de toda la ciudad.
Museo del Automóvil
En la calle Oficios está el Museo del Automóvil que guarda algunos tesoros como el Oldsmobile de Camilo Cienfuegos y el MG 1953 de Benny Moré.
Partagás
En Industria 520, el viajero encuentra la fábrica de tabaco Partagás, que produce habanos (tabacos) desde 1845. Las visitas guiadas muestran el armado a mano de los habanos. Resulta interesante descubrir cómo cada trabajador ha sido capacitado para elaborar un tipo de habano.
Capitolio
Inaugurado en 1929, el Capitolio marca el punto cero de las carreteras que recorren la isla. Impacta su semejanza con el de Washington. Originariamente destinado a albergar a las dos cámaras del Congreso, a partir de los años 60 fue sede de diversas instituciones. En el interior, bajo la cúpula, se encuentra el Salón de los Pasos Perdidos y una estatua de más de 14 metros de altura, llamada La República.
Museo de la Revolución
Cada una de las salas del Museo de la Revolución recorre la Cuba revolucionaria. Las vitrinas ofrecen mapas, planes de batalla, objetos personales de los revolucionarios, ropas manchadas con sangre, armas y fotos. En la plaza que está detrás del museo (y forma parte de él) se ve el Granma, el barco con que Fidel castro desembarcó en Cuba en 1956.
Fortaleza San Carlos de la Cabaña
Del otro lado de la bahía, hacia el este, la Fortaleza San Carlos de la Cabaña ofrece una muy buena vista de la ciudad. En este edificio, una importante construcción militar española que en algún tiempo ofició de prisión, el Che tuvo su oficina y una sala expone parte de sus pertenencias. Desde esta fortaleza cada noche se celebra una tradición de la ciudad: a las nueve de la noche, el disparo de un cañonazo, anuncia el simbólico cierre de las puertas de la villa, como en los tiempos en que la ciudad estaba amurallada.
El Vedado
De edificios más modernos, calles anchas y movimiento constante, especialmente en las calles más cercanas al Malecón, El Vedado es una zona de hoteles, oficinas gubernamentales y comerciales, cines, teatros y casas de música. Tiene joyas arquitectónicas como el Hotel Nacional que, imponente, mira al mar con sus amplias galerías y jardines. Este es también el barrio de la famosa heladería Coppelia, escenario de la película Fresa y Chocolate y, enfrente, el hotel Habana Libre, cuartel general de Fidel en el 59. La referencia principal de Vedado para quien se aloja en el Hostel Habana Colina es, sin dudas, la Universidad de La Habana, sobre la calle L, que llama la atención por su gran escalinata y la estatua del Alma Mater. La universidad fue crerada en 1791, pero lo cierto es que este edificio que ocupa actualmente es más moderno ya que fue construido en las primeras décadas del siglo XX.
Sin buscar un paisaje bello, quien llega hasta la Plaza de la Revolución, sede del gobierno, se siente en medio de un lugar lleno de historia, de festejos, de concentración, de las palabras que han dejado los discursos de Fidel y la conmemoración de festejos revolucionarios. Desde el edificio del Ministerio del Interior, el Che Guevara (y su frase “Hasta la victoria siempre”) parece recibir a cada uno de los visitantes que se acercan a esta plaza y el Memorial a José Martí, con una estatua de mármol blanco y un gran obelisco, acapara miradas. El Memorial y la Plaza están rodeados por el Palacio de la Revolución, el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, el Ministerio de Comunicaciones, la Biblioteca Nacional y el Teatro Nacional.